Michoacán, riesgoso para el periodismo; colegas y la CEDH condenan el asesinato de Luis Eduardo Ochoa

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En 14 años, 7 periodistas han sido asesinados, hay 4 desaparecidos desde 2013 y en los últimos 20 años, se ha asesinado a 133 comunicadores en México

Arturo Molina y Rogelio Arellano / La Voz de Michoacán

Morelia-Uruapan, Michoacán. El periodista Luis Eduardo Ochoa, de Uruapan, se suma a la cifra de trabajadores de medios de comunicación asesinados en Michoacán en los últimos 14 años, 7 en total, y el caso no es aislado, ya que hay 4 periodistas desaparecidos desde 2013, además de que en los

últimos 20 años, 133 comunicadores han sido víctimas de la violencia en México, y lo más lamentables es que apenas el 1 por ciento de esos crímenes ha sido investigado de forma exhaustiva.

En virtud de ello, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) condenó el homicidio del periodista que ejercía la profesión en el municipio de Uruapan, y advierte sobre la grave situación de violencia que aqueja al estado de Michoacán, clima en el que se desenvuelven diariamente los trabajadores de los medios en las distintas regiones para mantener informada a la sociedad.

Fue durante la noche del martes que el periodista Luis Eduardo Ochoa fue privado de la vida en la mencionada demarcación, con lo que para este 2020 ya suman 7 comunicadores asesinados y 4 que permanecen en condición de desaparecidos desde el año 2003 a la fecha.

El reporte de la Fiscalía General del Estado estableció que Luis Eduardo Ochoa y un primo suyo salieron del domicilio de unos familiares con la finalidad de comprar alimentos; sin embargo, cuando transitaban por la calle Hass, del Infonavit Los Aguacates, fueron interceptados por unas personas que los amagaron con armas de fuego y los despojaron de sus pertenencias, luego de lo cual, Luis Eduardo fue llevado hacia un parque recreativo, sitio donde fue herido por disparos de arma de fuego, ocasionándole la muerte. Tras la agresión, los responsables se dieron a la fuga, por lo que se hizo de conocimiento de la Fiscalía Regional.

Hasta el momento no se han dado a conocer por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) las posibles líneas de investigación, en tanto que las versiones extraoficiales que señalan un asalto o hasta un pleito no han sido mencionadas de manera oficial.

El homicidio del periodista cimbró al gremio en el municipio de Uruapan, donde a través de sus redes sociales y medios de comunicación externaron el pésame por la muerte de forma violenta y la exigencia a las autoridades estatales y federales para esclarecer los hechos, así como garantizar la labor de los periodistas.

La FGE ha señalado que todas las agresiones en contra de periodistas y la libertad de expresión son delitos que serán atraídos inmediatamente por la Fiscalía General de la República (FGR). Hasta este momento no se han dado a conocer si en este caso se aplicará el protocolo de atención a delitos contra periodistas.

No obstante, organización no gubernamental Artículo 19, defensora de los derechos de periodistas,

 

ha alertado respecto a que el 99.3 por ciento de los asesinatos de periodistas no se investiga de manera exhaustiva, imparcial y objetiva.

Luis Eduardo Ochoa trabajó como corresponsal de La Voz de Michoacán en Uruapan, y para empresas como CB Televisión y La Opinión de Michoacán. Asimismo, se desempeñó como funcionario con atención a medios de comunicación durante varios años.

Michoacán, violento para los periodistas

En Michoacán se tienen contabilizados 7 periodistas asesinados del 2006 a la fecha. Desde ese entonces se han sumado a la lista Jaime Arturo Bravo Olvera, corresponsal de La Voz de Michoacán en La Piedad; en 2007, el empresario de medios de comunicación, radio y telecomunicaciones Juan Pablo Solís, el reportero del diario La Opinión de Michoacán, Gerardo Israel García Pimetal, y también en el año 2010, Hugo Alfredo Olivera Cartas, editor de El Día de Michoacán. El caso más reciente de desaparición y que culminó en homicidio fue el del periodista y empresario Salvador Adame Pardo, quien fue “levantado” y posteriormente ejecutado por integrantes del crimen organizado.

De un total de 24 periodistas que permanecen en calidad de “desaparecidos” en nuestro país, 4 desaparecieron en el estado de Michoacán, lo cual le ha valido para estar “empatado” con Veracruz en el segundo lugar nacional en cuanto a casos de comunicadores cuyo paradero es desconocido desde hace años.

No son sólo homicidios y desapariciones, los delitos contra la libertad de expresión, así como las agresiones en contra de los trabajadores que ejercen el periodismo a diario, han sufrido agresiones tanto por autoridades como por las condiciones de violencia que prevalecen en prácticamente todas las regiones.

El último caso de desaparición en nuestro estado y que sigue pendiente fue el periodista Ramón Ángeles Zalpa, quien además era académico y luchador social en la Meseta Purépecha. Desapareció en el municipio de Paracho cuando tenía la edad de 47 años.

 

La situación de inseguridad para quienes ejercen el periodismo no pinta para mejorar. La organización Artículo 19, a través de un mapa actualizado a finales de diciembre de 2018, recuerda aquellos periodistas que en algún momento salieron a cumplir con su labor de informar y que ya no se volvió a saber de ellos.

Periodistas de Uruapan exigen justicia

La comunidad de periodistas de Uruapan exhortó a la Fiscalía General del Estado (FGE) a que agilice el esclarecimiento del homicidio del comunicador Luis Eduardo Ochoa Aguilar para frenar la avalancha de especulaciones, pero sobre todo, impedir que la impunidad cobije un crimen más de quien laboraba para atender el derecho de estar informados.

Los medios de comunicación son un instrumento que favorece el desarrollo de las sociedades, sin embargo, cuando ocurre el asesinato de un profesional en la materia es importante la actuación inmediata porque en esencia se lesiona la libertad de expresión, coincidieron en señalar algunos reporteros locales de medios impresos, digitales y electrónicos.

Cualquier homicidio es lamentable, porque la estela que deja se compone de dolor y pena para amigos y familiares, con algunas dosis de coraje e impotencia, pero también refleja la descomposición social que aunado a la falta de una procuración y administración de justicia pronta y expedita da paso a la impunidad, expresaron.

“La guerra de especulaciones ocurre en este como en otros casos por el destiempo con que actúa la autoridad. Las redes sociales pegan primero, pululan las versiones variadas e irresponsables, desde resumir el crimen a una ejecución o bien difundir otros móviles que pulverizan la versión oficial emitida hasta el final”, señaló Ernesto León Ávila, periodista independiente.

Bajo este contexto de afectación a la labor de comunicar profesionalmente por la pérdida de un eslabón en la cadena de recursos humanos, es necesario que la autoridad, en la figura de la Fiscalía General, acelere las investigaciones y atienda el reclamo de justicia. “Es una prueba más de cientos para que el gobierno comunique que no está rebasado por la delincuencia”, señaló por su parte Lorena Berber Mora, otra comunicadora independiente.

“Las líneas o perfiles editoriales que rigen a cada medio periodístico son parte de esa libertad de expresión que al final favorece a la sociedad al tener diversidad de espacios para estar enterados, por ello la obligación del Estado es garantizar que esa libertad de expresión no siga perdiéndose bajo el acoso de la inseguridad y grupos de la delincuencia organizada que ha engendrado narcogobiernos y narcopolíticos”, sostuvo Berber Mora.

Por su parte, la reportera Efiss Tamara señaló que la profesión de periodista resulta cada vez más riesgosa ante un creciente entorno de violencia e inseguridad. “No existen condiciones de seguridad o garantías para el pleno desarrollo de esta actividad; no sabemos el móvil del homicidio del compañero y eso preocupa porque parece que nuevamente se hace presente el manto de la impunidad”, dijo.

Claudia Contreras, veterana reportera de radio, se sumó a los reclamos de justicia y puntualizó que cualquiera que sea el móvil del homicidio solamente es reflejo de la pérdida de valores en la sociedad. “Privaron de la vida a un joven padre de familia, un profesor y un músico que ejercía con pasión del periodismo”.

El homicidio del comunicador ocurrió este martes aproximadamente a las 11:00 de la noche en uno de los andadores de la unidad habitacional Infonavit Los Aguacates, y apenas este miércoles, poco antes del mediodía, se difundió el boletín oficial en el que se detalla que murió de un impacto en la cabeza.

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