Mujeres, vulnerables ante el crimen organizado: son víctimas de homicidio, trata, violencia…

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En la década de los 90, México se horrorizó por las muertas de Juárez, mujeres, muchas de ellas jóvenes, que un día ya no llegaban a sus casas.

Foto: Tomada de Internet.
 

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. En los últimos años, a la par del aumento en los feminicidios y otros tipos de violencia de género, también se ha incrementado el número de casos de mujeres asesinadas o detenidas por sus nexos con grupos delictivos, además de que los cárteles controlan no sólo el tráfico de migrantes hacia Estados Unidos, sino que también han ejercido control en crímenes como la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

México, país feminicida

Durante el año pasado, en México se cometieron mil 006 feminicidios, y las ciudades que concentraron los mayores índices de este delito son Monterey (19 feminicidios), Culiacán (17), Iztapalapa, en la Ciudad de México (14); San Luis Potosí (13), Tijuana y Ciudad Juárez (12 cada una).

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las carpetas de investigación sobre asesinatos de mujeres aumentaron 137 por ciento en los últimos años, ya que en 2015 se abrieron 411 averiguaciones y 2019 cerró con 976 carpetas de investigación.

En cifras por estados, de los poco más de mil feminicidios cometidos en 2019, Veracruz ocupa el primer lugar, con 163 mujeres asesinadas; le sigue el Estado de México, con 125, y la Ciudad de México, con 68 casos.

Para dimensionar mejor el impacto del feminicidio frente a otros delitos, el SESNSP informó que el feminicidio representó el 0.05 por ciento de la incendia delictiva durante 2019.

La contabilidad del delito de feminicidio se realiza conforme a su tipificación en las entidades federativas, la cual se ha dado de forma gradual durante los últimos siete años, completándose las 32 entidades federativas en diciembre de 2017”, se expone el informe del Secretariado.

Sin embargo, no todos los asesinatos de mujeres entran en la tipificación de feminicidio, y esto dispara las cifras ya que apenas en el primer cuatrimestre de 2019 murieron de forma dolosa mil 119 mujeres.

¿Cuándo se cataloga como feminicidio?

Que la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo.

Que a la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia.

Que existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima.

Que haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza.

Que existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima.

Que la víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida.

Que el cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

Por esta razón es que muchos asesinatos de mujeres se relacionan más con actividades de grupos delictivos, como ajustes de cuentas por el control del narcomenudeo, vendettas entre criminales, no pago de extorsiones o secuestros, deudas o represalias entre grupos antagónicos.

Ante este contexto, entrevistada por El Universal, Lourdes Enríquez, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género en la UNAM, señaló que el aumento de los feminicidios se debe en gran medida a la impunidad. «Es cierto que vivimos en una época violenta, pero tampoco podemos generalizar que todos estos asesinatos ocurrieron en lo público», advirtió.

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Lo anterior quiere decir que este tipo de violencia se genera sobre todo en el ámbito doméstico, ya que cifras de 2018 del INEGI indican que 12 millones de mujeres han soportado el miedo al interior de sus casas y en la intimidad de su relación de pareja, pero, una de las cifras más alarmantes, alrededor de 8 millones de mujeres han sido asfixiadas, cortadas, quemadas y hasta han reconocido padecer depresión.

Estadísticas del instituto señalan que hay otros 4 millones de mujeres a las que han intentado asesinar o ellas han reconocido plantearse el suicidio.

Las muertas del narco

En la década de los 90, México se horrorizó por las muertas de Juárez, mujeres, muchas de ellas jóvenes, que un día ya no llegaban a sus casas o trabajos, al tiempo que, en las afueras de la ciudad, en un paisaje árido y desolador, aparecían prendas, cadáveres en descomposición y osamentas. Nunca se supo realmente quiénes estaban detrás de esa violencia.

Foto: Adobe Stock.

Hoy son los grupos delictivos los que ejercen mucha de la violencia homicida contra la población femenina en distintas zonas del país donde los cárteles tienen el control de prácticamente todo. Y en esa guerra entre cárteles, las mujeres son vistas como carne de cañón o botín de guerra mediante secuestros, desapariciones, violaciones y asesinatos sin que las autoridades federales o estatales de las distintas entidades instrumenten estrategias paraleles para abatir este fenómeno relacionado estrechamente con el crimen organizado. Las muertas del narco sólo engrosan las cifras.

En ese sentido, la autora del mapa de feminicidios en México (feminicidiosmx.crowdmap.com/) advierte que este problema “ya está empezando a ser un patrón”.

Salguero clasifica estos delitos como “pertenencia del enemigo», es decir, las mujeres son vistas como objeto de posesión del rival. “Para dañarlo hay que asesinar a quien más les duele: sus hermanas, sus mamás”, ha dicho en entrevistas para medios nacionales.

Foto: Twitter.

Ejemplos de esto sobran, uno de ellos sucedido el 29 de agosto del año pasado, cuando integrantes del Nuevo Cártel de Juárez dejaron los cuerpos de 3 mujeres degolladas y una manta que decía “Ay están sus putas informantes. Sigan mandandonos mas” (sic).

La especialista también alerta que en las zonas que se disputan los narcos no sólo aumentan las extorsiones, secuestros, robos, levantones, tiroteos o asesinatos, también los ataques contra mujeres, como violaciones y asesinatos cometidos con saña, además de incrementarse el número de desaparecidas. “El crimen organizado hace que se eleve todo tipo de violencia hacia la mujer, empieza a haber más violaciones, abuso sexual. Desgraciadamente en las políticas públicas no se toma en cuenta el papel del narco”, señaló.

Erróneamente, estos crímenes no se catalogan como feminicidios, sino que entran en las cifras de muertes por pugnas entre grupos delictivos y no se investiga más allá.

Para Salguero, la mayoría de las mujeres llegan al narcotráfico por pobreza. “Probablemente se dedican al crimen porque no les alcanza con lo que ganan en el campo o cualquier otro trabajo. Cuando hablamos de este tipo de cosas, estamos hablando de desigualdad, entonces el reto del gobierno será cómo le debate al crimen organizado para que las mujeres no terminen dentro de él”, apuntó.

Pero la pugna entre cárteles ha tocado a un sector ajeno al crimen. En Guerrero, el asesinato de mujeres ocurre porque se niegan a pagar derecho de piso. En Zacatecas, los levantones en carreteras son un móvil para después ultimar a las mujeres con saña.

En México, más de 3 mil mujeres reclusas por delitos contra la salud

Según la asociación civil Equis Justicia para las Mujeres, en distintos reclusorios del país hay 3 mil 018 mujeres por delitos contra la salud. De ese universo, al menos 2 mil 616 son madres de por lo menos un hijo y 2 mil 758 no tenían antecedentes penales, y la mayoría proviene de zonas marginadas, además de haber sufrido violencia y abusos antes de ser encarceladas, y otras tantas incluso durante su estancia en el penal.

Según la AC, muchas de las sentenciadas iniciaron al mercado de las drogas por necesidad económica o por presiones de sus parejas.

Guanajuato, con más narcoviolencia contra mujeres

A partir de que el estado de Guanajuato subió al primer lugar en robo y venta ilegal de combustible, también los asesinatos a balazos contra mujeres aumentaron.

A partir de 2018 aumentaron los hechos en las que mujeres eran asesinadas con armas de grueso calibre, con el estilo característico de los grupos del crimen organizado. Sólo en los primeros 21 días de febrero de ese año 16 mujeres fueron atacadas a tiros en ese estado.

Ya en 2019, un reporte oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reveló que entre enero y mayo el estado también fue líder en la cifra de homicidios dolosos contra mujeres, con 132 casos.

Pero ahora llama la atención que estas muertes no están precisamente relacionadas con el abuso sexual o violencia intrafamiliar o de pareja, sino que se trata de ataques directos, por lo que estos hechos entran a la categoría de homicidio doloso, no feminicidio.

Este aumento en la cifra de homicidios de mujeres en Guanajuato, a decir de especialistas, encuentra una posible explicación en el robo de hidrocarburos, y es que esa entidad ahora es el nuevo «triángulo rojo» del huachicol y en el lugar con más homicidios de mujeres en el país.

«Hay chicas que presentan huellas de tortura, las atan de las manos, les ponen narcomensajes en sus cuerpos, las privan de la libertad. Y esto coincide con tema del crecimiento del huachicol en Guanajuato», expresó María Salguero, autora del Mapa del Feminicidio.

Para la especialista, esto demuestra que entre criminales ya no se respeta a las mujeres o niños, que ahora enfrentan el riesgo de ser usados como instrumento de venganza por los rivales de sus esposos, novios, padres o hijos, o como simple acto de amedrentamiento entre células que se disputan una determinada zona. Esto se pone en evidencia al notar que en muchas ejecuciones de mujeres en Guanajuato también se han usado armas como AK-47, R-15 o incluso rifles Barrett.

Prostitución, otra fuente de ingresos del narco

La trata de personas deja a nivel internacional ganancias por 32 mil millones de dólares anuales, por eso es que los grupos delictivos han tomado el control de esta actividad.

En 2018 se dio a conocer el caso del portal Zona Divas, mediante el cual, una mafia de traficantes de personas enganchaban a jóvenes mujeres, sobre todo sudamericanas, con promesas de una carrera en el modelaje, pero una vez en México era exportadas sexualmente en la Ciudad de México y otras entidades del país.

Mediante las investigaciones, a raíz de la desaparición y asesinato de mujeres ligadas a esa página, se supo que algunos de los clientes más importantes de Zona Divas eran los cabecillas de la Unión Tepito, uno de los grupos delictivos con mayor impacto en la Ciudad de México, donde controlan las extorsiones, el narcomenudeo, la venta de piratería y los secuestros.

ZonaDivas.com tenía tres modus operandi: ofrecer trabajo a mujeres mexicanas que buscaban desempeñarse como escorts, buscar activamente a extranjeras en México que estuvieran desesperadas por enviar dinero a sus familias y, por último, enganchar a sudamericanas a las que se les ofrecía trabajo como bailarinas y edecanes para luego ofrecerlas a los clientes VIP del sitio.

En el caso de las extranjeras, cuando éstas llegaban a México, el ingreso no era registrado por el Instituto Nacional de Migración. Se les hacía “brincar” la aduana y las internaban en departamentos hacinados en las colonias Juárez, Nápoles y Del Valle, de la Ciudad de México. Ahí se les quitaban sus pasaportes y documentos personales. Alguna veterana les indicaba que la “empresa” había pagado sus boletos de avión y hospedaje por un mes, por lo que ya debían alrededor de 80 mil pesos, y que si querían el trabajo prometido primero debían hacer sexoservicio hasta pagar la deuda. Quien se negaba, era violada tumultuariamente para amedrentarla.

El portal Zona Divas se alimentó, desde 2010, del miedo que hacía callar a las víctimas. Una investigación federal realizada por la Fiscalía Especial para Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas calcula que unas 16 extranjeras habrían sido asesinadas o están desaparecidas y las causas apuntan a esa página, que ya está cerrada, aunque presuntamente sigue operando mediante otra página, laboputique.vip, donde muchas extranjeras que ahí se anuncian están en la mira de las autoridades por no saber si están secuestradas, son víctimas de trata de personas, funcionan como soplonas de la Unión Tepito o tienen nexos con Zona Divas.

Por su parte, la organización Hispanics Philantropy señala que el estado de San Luis Potosí, específicamente 15 municipios, son punto de arribo y distribución de víctimas de trata que son llevadas de nueve estados del país o que provienen de Centroamérica.

El reporte «Una mirada desde las organizaciones de la sociedad civil a la trata de personas en México» explica que se ha detectado cada vez más presencia del crimen organizado en la trata de personas, particularmente para trabajos forzados, prostitución forzada y explotación sexual.

Así, en San Luis Potosí se ha detectado la llegada de víctimas de trata desde Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Coahuila, Hidalgo, Guanajuato, Veracruz, Puebla y Chihuahua, además países centroamericanos como Honduras, Guatemala y El Salvador.

En cuanto a la salida de víctimas de trata desde ese estado, el estudio detectó traslados rumbo a Nuevo León, Coahuila, Querétaro y Tamaulipas. También se detectó flujo de víctimas a Texas, California, Georgia y Luisiana, en Estados Unidos.

Además, se reporta una marcada presencia en San Luis de migrantes con fines de trata para trabajos forzosos y explotación sexual en la Huasteca.

También se presume que existe una relación entre la trata de personas y la desaparición de mujeres adolescentes.

Por otro lado, en 2019 se dio a conocer que en el estado de Querétaro, miembros del crimen organizado torturaron y amenazaron a sexoservidoras de la capital del estado a fin de hacerlas entrar en la dinámica de las extorsiones.

Esos hechos se supieron gracias a la difusión, en junio de 2019, de videos en los que sujetos golpean a las víctimas, a quienes las levantaban o las hacían ir a moteles mediante engaños de citas con clientes.

En una de las grabaciones se ve a un hombre encapuchado que interroga a una mujer desnuda y maniatada. Todo mientras otro golpea y le corta el pelo a otra mujer que llora asustada.

«Querétaro tiene plaza, así que todas las putas que no estén dentro de la organización las invito a abrirse […]», dice otro hombre encapuchado a modo de aviso mientras encañona con una pistola a una mujer tendida boca abajo en una cama, incapaz de contener el llanto. «Querétaro ya tiene plaza», añade el varón no identificado.

A continuación, durante unos segundos se puede ver a otra mujer desnuda e inmovilizada boca abajo que cuenta quién le contrató. Asimismo, aparece un hombre, también con el rostro cubierto, golpeando a una mujer maniatada, a la que aplica varias descargas eléctricas mientras le quita la ropa y le lanza otro mensaje amenazador.

Mientras estos fenómenos ocurren en diversas partes del país, en redes sociales proliferan los perfiles de mujeres y adolescentes que se hacen fotografiar sosteniendo armas de fuego o que ponen imágenes y videos alusivos a la narcocultura.

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